Canilla y Cuerito: 4 pasos para cambiarlo

En una canilla con cierre a compresión existe una válvula de goma, el reemplazo de esa pieza se popularizó entre los usuarios como “cambiar el cuerito”. Pequeñas pérdidas de agua, goteo persistente, una mesa encharcada son las evidencias claras de que hace falta revisar la instalación y renovar lo necesario.

Aquí te explicamos cómo hacerlo en cuatro pasos sencillos que no requieren de un especialista. Prepará tus herramientas básicas y poné manos a la obra.

PASO 1: EMPEZAMOS

Como en cada ocasión en la que se van a manipular instalaciones de agua, lo primero y urgente es cerrar la llave de paso para poder trabajar tranquilos y sin sobresaltos o imprevistos. Luego, se retira a presión la pequeña tapa plástica que indica con una letra la temperatura del agua y, con un destornillador, se afloja la llave o volante. Una vez que se separa con facilidad, solo falta levantarla con suavidad.

PASO 2: DESARMANDO

Debemos desarmar la base de la llave de paso y, al retirarla, queda a la vista el vástago. Para seguir, será necesario recurrir a una llave francesa. Con esta herramienta, se desajusta el vástago calzando la forma de la llave en las líneas de la pieza y girando con firmeza de a pequeños recorridos. Es probable que haya que retomar la posición inicial una o dos veces.

PASO 3: EL REEMPLAZO

En la base del vástago, podrá verse fácilmente la válvula de goma o “cuerito”. Es probable que el uso y la presencia de agua permanente hayan deteriorado la textura de la goma e incluso hayan generado zonas de rotura. Para separarlo de la pieza de metal, usaremos un destornillador pequeño para hacer palanca. Y antes de seguir, podemos aprovechar para limpiar la zona con un paño que retire restos de goma o de sedimentos del agua. Ahora sí, reponemos la pieza. Es importante recurrir a proveedores oficiales ya que son los que garantizan el correcto rendimiento y la seguridad de cada elemento.

PASO 4: EL ARMADO

Solo nos queda desandar los pasos para volver a dejar funcionando la grifería. Primero, volvemos a situar el vástago en su lugar y, con ayuda de la llave francesa, ajustaremos la posición. Una vez que esta pieza se encuentra en su lugar, la cubrimos con la roseta, enroscando para acomodarla. Finalmente, situamos el volante y lo ajustamos con un destornillador para, por último, esconder el mecanismo con la pequeña tapa de plástico que encaja a presión.

Cuidando nuestra grifería y estando pendientes a que la canilla cierre bien, podremos ahorrar agua y evitar que el cierre a compresión deje de funcionar.

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